Donde las
rocas del abismo
se funden
con las olas del mar,
donde el cielo es siempre azul
y las delicadas hojas caen en lóbrego silencio
confluyen
tus ojos y los míos
y en un
ufano delirio
siento el
roce de tus labios
Una costa gris se abre ante mis ojos
aullando con el triste paso de las olas
en la última hora de la noche
y el secreto susurro del viento
silba con el roce de un férreo odio
y cuando caen las últimas hojas frente a mí
sé que la tempestad lleva tu nombre
La fría
mañana me despierta,
las
sombras se deslizan
y una pena
imposible de calmar
asola el
nuevo día.
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