Las dos mitades
Me decían romántico
pero en el amargo ostracismo
nada soy si nada hay
encerrado en mi propia trampa
nadie hay si nada soy
ni las nubes me miran,
la lluvia me evita en las calles
y el triste sol se filtra por mi ventana
sin calor y sin luz, muerto,
y me despierto solo un día mas,
dividido en dos,
medio cuerpo se revela a la vida,
la otra mitad ya se ha rendido
El espejo
Todo está perdido
hundido en la tumba del tiempo
marcado por la desolación
mojado por una lágrima de dolor
prematuramente envejecido
aplastado por el peso de un instante
en la eternidad de una sola noche
en la que me mato demasiado rápido
echando culpas al espejo
contemplando su reflejo
el cristal que vomita su imagen
musa viva y latiente
que en sus ardientes labios me reserva
un beso.
un beso.
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