Esta mañana, una pálida flor blanca
A venido a posarse sobre mi ventana
Para mas tarde caer entre mis sabanas,
Y, húmeda de rocío, arrastrada por la brisa
Correr al fin a mojarme los labios
A venido a posarse sobre mi ventana
Para mas tarde caer entre mis sabanas,
Y, húmeda de rocío, arrastrada por la brisa
Correr al fin a mojarme los labios
He bebido su agua,
Y mi sangre,
He vuelto a mojar mi pluma en tinta
Y a sepultarme en las sombras,
He vuelto a matarme en sueños,
A soñar con ella
A volver a ser,
A morir de nuevo sobre el papel
Y mi sangre,
He vuelto a mojar mi pluma en tinta
Y a sepultarme en las sombras,
He vuelto a matarme en sueños,
A soñar con ella
A volver a ser,
A morir de nuevo sobre el papel
En mi locura me doy cuenta,
Tras apurar el cáliz de los vicios y la vida,
Arrastrado por el dulce espejismo de la mentira,
Que las mariposas de mi estomago están muertas,
Vuelan con sus corruptas alas,
Se arrastran por el yermo campo de la podredumbre,
Dejan el olor de una esencia prohibida,
La fragancia de tus blancos cabellos,
Ocultos bajo la húmeda tierra del otoño
A los que arranco las hojas a mordiscos,
Pálidos como la blanca flor,
Enterrada en mi recuerdo,
Envenenan mi sangre al posarse arrogantes
Sobre mi corazón.
Tras apurar el cáliz de los vicios y la vida,
Arrastrado por el dulce espejismo de la mentira,
Que las mariposas de mi estomago están muertas,
Vuelan con sus corruptas alas,
Se arrastran por el yermo campo de la podredumbre,
Dejan el olor de una esencia prohibida,
La fragancia de tus blancos cabellos,
Ocultos bajo la húmeda tierra del otoño
A los que arranco las hojas a mordiscos,
Pálidos como la blanca flor,
Enterrada en mi recuerdo,
Envenenan mi sangre al posarse arrogantes
Sobre mi corazón.