sábado, 1 de agosto de 2015

LA ROSA

De tu propia tristeza en la marea inclemente
nace el dislocado reflejo de una rosa
que habita el cielo pálido sobre jardines
teñidos de ámbar en la fría languidez otoñal

La niebla en la noche disimulaba
ese jardín silencioso, inquietante, estremecedor,
tejido en la mortecina luz
de la luna que lo envuelve en su seno espectral

Por encima de la bruma y las marismas
la noche corre por atraparte,
oscuro borde del abismo batido por el viento,
mientras la rosa resplandece fúnebre en la noche
borrando el horizonte en toda su extensión
con el tenue llanto de un sólo pétalo.

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