Insensible lazo en el campo túnel atardecer
trastornado oscila en ambulancias de fuego
un periscopio un diccionario francés
sabe el alambre a desván de postre en el refrigerador
con tu marido crudo muerto en los labios de la ballesta
una píldora recta me levanta los ojos en dirección a la tribu
estudiantes despiertan la teoría de la percha
por los fiambres des
fi
lan caras de familiares
por ti falsificaría protestas en los blancos cuernos de la muerte
y ahora dime que cadera pavimentaré borracho
cuando el código apache apague el laberinto
y se alarme la mosca Adán montañas de citar a sótano
la peste primera mató aparatos superwoman y un funcionario del gobierno
manchas profesionales en la criatura pluma.
miércoles, 10 de mayo de 2017
viernes, 5 de mayo de 2017
CUATRO VERSOS DE MAYO
El olvido donde vierto el café insomne de famélicos tigres enjutos como el infinito de tu mirada perdida sobre el mar cálido de unos labios ahogados en nostalgia y mis ojos que te miran y resbalan en sus propias lágrimas donde se reflejan y brillan los rayos de una estrella lejana.
Te alzas sobre ruinas amada tragedia que has jugado sobre la arena que derrama el tiempo para quemar los días y abandonar al azar de los meses la soledad y el recuerdo.
En mis pupilas donde caben tus manos y las mías habito el sol del amanecer borracho de luz y las nubes que me llenan de esperanza y el pensamiento en el centro de las cosas humanas que toco y me aman en sentido pesar por mi gloriosa desdicha.
He vertido un poco de todo esto en tu oído para acallar a los fantasmas que dicen nunca cuando gritas ahora
Los meses los días las horas de contemplar el silencio de nuestros labios mudos invisible frontera del mundo al que no perteneces
Voy a cerrar los ojos cuando no estés.
Te alzas sobre ruinas amada tragedia que has jugado sobre la arena que derrama el tiempo para quemar los días y abandonar al azar de los meses la soledad y el recuerdo.
En mis pupilas donde caben tus manos y las mías habito el sol del amanecer borracho de luz y las nubes que me llenan de esperanza y el pensamiento en el centro de las cosas humanas que toco y me aman en sentido pesar por mi gloriosa desdicha.
He vertido un poco de todo esto en tu oído para acallar a los fantasmas que dicen nunca cuando gritas ahora
Los meses los días las horas de contemplar el silencio de nuestros labios mudos invisible frontera del mundo al que no perteneces
Voy a cerrar los ojos cuando no estés.
miércoles, 3 de mayo de 2017
FLÂNEUR
De camino a casa veo a unos niños que deleitan la vista contemplando el escaparate de una pastelería
Para tormento de su hambriento estomago, es la hora de la merienda.
Una señora hace un gracioso ruido de zapatos al pasar frente un par de monjas
Parece que quisiera saludarlas bailando un extraño ritual con los pies
Al mediodía los arboles no ofrecen sombra a los jubilados y los semáforos permanecen siempre rojos para los que aun pueden caminar
Otro cuenta las monedas que le faltan para la maquina de tabaco y un perro mejor vestido que el viejo mendigo conocido pasa por su lado
Ojos ciegos que miran sin ver corren de un lado a otro en dirección a ninguna parte
El tranvía vomita gente y en la avenida el destino de todos ellos se separa para siempre
Se diría que la gente no duerme que la ciudad se mueve por costumbre o por inercia
En la tienda de discos viejos Miles Davis envejece tras el cristal junto a su melancólico dueño
El tocadiscos mudo envidia a los niños que tumbados en el parque sienten la hierba bajo sus manos y cuentan nubes en un agotado cielo azul
Las iglesias modernistas ya no lucen vidrieras ni cúpulas ni arcos el sentimiento ha muerto en ellas y tienen las persianas bajadas
El espíritu de la calle que respiro, comercios, los ojos de la gente, mi manía persecutoria en espacios cerrados,
Las flores de un balcón invaden la fachada escalando en dirección al cielo
El café "Faltas Tú" sigue vacío.
Para tormento de su hambriento estomago, es la hora de la merienda.
Una señora hace un gracioso ruido de zapatos al pasar frente un par de monjas
Parece que quisiera saludarlas bailando un extraño ritual con los pies
Al mediodía los arboles no ofrecen sombra a los jubilados y los semáforos permanecen siempre rojos para los que aun pueden caminar
Otro cuenta las monedas que le faltan para la maquina de tabaco y un perro mejor vestido que el viejo mendigo conocido pasa por su lado
Ojos ciegos que miran sin ver corren de un lado a otro en dirección a ninguna parte
El tranvía vomita gente y en la avenida el destino de todos ellos se separa para siempre
Se diría que la gente no duerme que la ciudad se mueve por costumbre o por inercia
En la tienda de discos viejos Miles Davis envejece tras el cristal junto a su melancólico dueño
El tocadiscos mudo envidia a los niños que tumbados en el parque sienten la hierba bajo sus manos y cuentan nubes en un agotado cielo azul
Las iglesias modernistas ya no lucen vidrieras ni cúpulas ni arcos el sentimiento ha muerto en ellas y tienen las persianas bajadas
El espíritu de la calle que respiro, comercios, los ojos de la gente, mi manía persecutoria en espacios cerrados,
Las flores de un balcón invaden la fachada escalando en dirección al cielo
El café "Faltas Tú" sigue vacío.
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