Cabalgo estos días sin sentido a lomos de un caballo llamado nostalgia
Por las veces que me he odiado por ser tan yo
En los días donde yace la esperanza en una conversación o en una mirada
Me ha faltado valor y he escupido en el café la sangre de mis labios
Acariciando el crepusculo con mis zapatos que se arrastran por la acera gris
El canto ha rasgado la noche azul de mis ojos sordos
Que te miran y huyen a cada segundo y se van hasta el tercer trago amargo de cualquier licor que pueda matarme
Cuando se asentan sin miedo en algún punto de tu cuerpo
En el barrio húmedo donde de no ser por ti y por la vergüenza jamás pensaría en hablarte
Para olvidarte un poco y a ver si así te acercas
Olvidarme de mí también pero del todo, más tarde
Cuando con una mano trato de alcanzarte
Y tú mano roza la mía
Y salvo en ese instante lo justo de mí para no saber volver a casa
Casarme con el asfalto que sostiene mis entrañas
Sentirme mal otra vez
Amanecer triste tendido en la calle
Soñar contigo
Estoy fatigado de lo imposible que me es expresarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario