De nada me sirve dormir pero para morir basta con que me lo pidas
He agotado las posibilidades que me quedaban de camino a casa
El campo se reduce a estrellar el vaso contra mi cabeza
Y te juro que he visto nubes ocultando el sol
He visto el dolor arañando mi piel flagelada por tu indiferencia
He probado la soledad y me he sumergido en ella
Como en una mezcla de sopor y melancolía que recuerda una vieja herida
Y no me da miedo admitir que me ha gustado
Creo que ya no puedo volver atrás, es tarde y casi amanece
En el balcón tendido la noche me mira y me revela verdades olvidadas
Tengo el universo en los ojos que se han acostumbrado a los tuyos
Que se han olvidado de olvidarte otra vez
Y por eso te he escrito unas palabras con tinta indeleble en el baño del último bar
¿Quien soy yo para hacer nada por cambiar algo?
Me he rendido ante la vida como un barco posado sobre un mar en calma
Que cansado de la deriva se hunde frente a la costa
Recortada su silueta en un horizonte en llamas
Siente el viento cosquilleando sus velas
Y aguarda la eternidad en la oscuridad del mar.
sábado, 11 de marzo de 2017
martes, 7 de marzo de 2017
DE NOCHE EN EL BARRIO HÚMEDO
Cabalgo estos días sin sentido a lomos de un caballo llamado nostalgia
Por las veces que me he odiado por ser tan yo
En los días donde yace la esperanza en una conversación o en una mirada
Me ha faltado valor y he escupido en el café la sangre de mis labios
Acariciando el crepusculo con mis zapatos que se arrastran por la acera gris
El canto ha rasgado la noche azul de mis ojos sordos
Que te miran y huyen a cada segundo y se van hasta el tercer trago amargo de cualquier licor que pueda matarme
Cuando se asentan sin miedo en algún punto de tu cuerpo
En el barrio húmedo donde de no ser por ti y por la vergüenza jamás pensaría en hablarte
Para olvidarte un poco y a ver si así te acercas
Olvidarme de mí también pero del todo, más tarde
Cuando con una mano trato de alcanzarte
Y tú mano roza la mía
Y salvo en ese instante lo justo de mí para no saber volver a casa
Casarme con el asfalto que sostiene mis entrañas
Sentirme mal otra vez
Amanecer triste tendido en la calle
Soñar contigo
Estoy fatigado de lo imposible que me es expresarlo.
Por las veces que me he odiado por ser tan yo
En los días donde yace la esperanza en una conversación o en una mirada
Me ha faltado valor y he escupido en el café la sangre de mis labios
Acariciando el crepusculo con mis zapatos que se arrastran por la acera gris
El canto ha rasgado la noche azul de mis ojos sordos
Que te miran y huyen a cada segundo y se van hasta el tercer trago amargo de cualquier licor que pueda matarme
Cuando se asentan sin miedo en algún punto de tu cuerpo
En el barrio húmedo donde de no ser por ti y por la vergüenza jamás pensaría en hablarte
Para olvidarte un poco y a ver si así te acercas
Olvidarme de mí también pero del todo, más tarde
Cuando con una mano trato de alcanzarte
Y tú mano roza la mía
Y salvo en ese instante lo justo de mí para no saber volver a casa
Casarme con el asfalto que sostiene mis entrañas
Sentirme mal otra vez
Amanecer triste tendido en la calle
Soñar contigo
Estoy fatigado de lo imposible que me es expresarlo.
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