A la
engañosa luz
de una
perversa luna
mi mente
inundada en penas
vuelve a
evocar quimeras
Es una
ilusión extraña
donde se
escucha la risa obscena
de una
bruja desnuda
que baila
demente a la luna
Bajo la
gran bóveda plateada,
suspendida
sobre el mar,
los
quejidos del viento en la noche
la
acompañan en su último baile
Y al rayar
el alba
en el
abismo surge una luz inquietante;
es el sol,
que en el horizonte arde
La bruja
ahoga un llanto,
hay
lágrimas en la claridad gris de sus ojos
pero no
llora pues sabe que no morirá sola,
se llevará
con ella la engañosa luz
de una
perversa luna.
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