Bajo la fría sombra
de un agonizante ciprés
una tumba abierta
guarda mis ánimos entumecidos
Cansado de escribir,
el último aliento
llega al perfilarse la noche
¿Qué harás en verano
cuando no quede nadie esperándote
bajo la sombra del agonizante ciprés?
No lloverán cenizas en el mar
y el matiz desesperado
de un canturreo al alba
se fundirá con la resaca de las olas
Entiérrame, despiadada;
tú que caminas por mi mente,
sosegada y bien vestida,
lleva flores a mi tumba.
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