Sentado al fondo el soltero de
seda
Rígido sobre la banqueta sonríe a
la camarera
Artista de la suerte que bebe de
su copa vacía
El viento le llena la boca
por la que nunca brota nada
Agoniza con el corazón muerto latiendo
en un desierto caliente
Agua, humo y celos cubren su
rostro
Cuando pasa, cuando mueve sus
caderas
Un resorte lo levanta para
aparentar vida;
El perfume, la falda que alza el
vuelo y la mirada que dice adiós
Lágrimas de alambre que lo atan
caen al áspero suelo
Un continente líquido se desliza por
sus ojos
Las alas mojadas le impiden volar
Y cicatrices cubren su silueta al
rayar la noche
Una generosa propina sobre la
mesa
Con los ojos ya claros, bosteza y
tira otra rosa a la basura.
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