Calma en los pasillos,
Jardines y parques
Silenciosa quietud en mi cuarto
Agónica soledad de uno mismo
En un mundo descolorido y sombrío
Frío, vacío,
La ciudad parece más grande
Hostil y desconocida
Sus calles, sus habitantes
Rostros y miradas
Y mi propia sombra que sin dejar
huella
Me acompaña, fiel amiga,
Hasta que se pone el sol.
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