Escondido
bajo la sombra de la vida,
Huyendo de la luz de esta enferma luna vacía,
Creciente o menguante, ya me da igual
Huyendo de la luz de esta enferma luna vacía,
Creciente o menguante, ya me da igual
Miel y flores
usadas laten bajo mi piel,
Cubren mi pecho de la vergüenza del no ser
Y me desnudan a ojos de nadie
Ocultando mi condición de condena eterna
Rosas o cadenas, ya me da igual
Cubren mi pecho de la vergüenza del no ser
Y me desnudan a ojos de nadie
Ocultando mi condición de condena eterna
Rosas o cadenas, ya me da igual
En la lengua
inmóvil el silencio eterno busca el olvido,
Y ya nada se asemeja al inalcanzable fruto del pasado,
Y ya nada se asemeja al inalcanzable fruto del pasado,
Instante grabado pese a las distancias en la memoria
De un recuerdo donde mas leve es el tiempo,
De un recuerdo donde mas leve es el tiempo,
No me
despertéis por amargo que sea el sueño
Esparcid en
el mar las cenizas
Para que
vaguen hasta los ojos de la bruja
Enterradlas
en los dulces días de mi infancia
Con las
primeras nieves de enero
Así de efímera es la vida, tornándose segundo la hora,
En charco la mar, en rasguños mis heridas,
Y sin darme cuenta en ceniza el alma.
Así de efímera es la vida, tornándose segundo la hora,
En charco la mar, en rasguños mis heridas,
Y sin darme cuenta en ceniza el alma.
Pero ya me da igual.